[Este artículo fue preparado en combinación con la presentación de David Kelley en el Especial de ABC News "Greed", con John Stossel, el 3 de febrero, 1998.]

¿Por qué Ted Turner está pidiendo perdón por su riqueza?

Cuando en el otoño pasado se comprometió a donar 1 billón de dólares para programas de las Naciones Unidas, convocó a otros adinerados a seguir su ejemplo. "Estoy poniendo en sobreaviso a todas las personas ricas en el mundo: van a seguir escuchándome sobre regalar más dinero". Ya ha regañado públicamente a Bill Gates y Warren Buffett por no dar bastante.
 
Para Turner esto no es sólo un mero pasatiempo. Como antes, muchos otros empresarios exitosos, Turner reclama un nivel moral superior para su llamamiento a la filantropía. En una entrevista para un próximo Especial de ABC News, le dijo a John Stossel: "lo más elevado que Ud. puede hacer es ayudar a otros".
 
Hace un siglo, Andrew Carnegie se hizo portavoz de la misma idea. Preguntó: "¿Cómo puede la lucha por los dólares elevarse, desde la sórdida atmósfera que rodea a los negocios, y volverse una carrera noble? El único uso noble de un excedente de riqueza es el siguiente: ser considerado como un fideicomiso sagrado, a ser administrado por sus poseedores para el bien superior del pueblo." Carnegie regaló una suma equivalente a 5 billones de dólares actuales, más o menos el 70% de su haber neto, como igualmente lo hizo John D. Rockefeller.
 
En efecto, muchos productores exitosos han comprado la idea de que la manera como ellos adquirieron su riqueza es amoral — cuando no inmoral—, y han visto la filantropía como un modo de hacer penitencia. ¿Por qué?
 
Es la pregunta que todos escuchamos cuando niños: "¿Es más noble dar que recibir?" Pero esas dos no son las únicas alternativas relevantes. Carnegie y Rockefeller, como Turner, Gates, Buffett y sus colegas de hoy, no sacaron su riqueza de algún preexistente pote, dejando menos para los otros, en un juego de suma cero. Crearon riqueza; y los mejores de entre ellos la crearon en una magnitud mucho mayor que cualquiera de las sumas que tomaron como rédito personal.
 
Por ejemplo, entre los años '60 y '90 del siglo XIX, el genio para la producción de Rockefeller logró rebajar el precio del kerosene de 1 dólar a 10 centavos por galón, y los salarios reales de sus trabajadores fueron duplicados. Hizo posible, por primera vez en la historia, que la inmensa mayoría de las clases media y trabajadora tuviera luz para leer en las noches.
 
Los capitalistas de hoy no son menos creativos. En 1980, cuando Turner comenzó CNN (Cable News Network), muchos "expertos" en el negocio lo consideraron un atolondrado, por desafiar a las tres redes difusoras estadounidenses a la vez, y por hacerlo con una tecnología aún no probada, a la cual mucha gente todavía no tenía acceso.
 
Para 1996, cuando fue adquirida por Time Warner por más de 6 billones de dólares, la CNN era un éxito financiero. Y en su camino Turner había cambiado la forma de dar las noticias.
 
Después de la tremenda cobertura de la Guerra del Golfo por CNN, Turner fue declarado Hombre del Año 1991 por la revista Time, la que expresó: "El concepto mismo de noticia fue redefinido, de algo que había ocurrido, a una cosa que estaba ocurriendo, en el preciso momento en que Ud. lo escuchaba. Una guerra que incluyó el más fiero bombardeo aéreo de la historia, desplegada en tiempo real, delante de las cámaras ... Esos disparos, escuchados y observados alrededor del mundo, aparecieron bajo la égida de la primera compañía global de telenoticias, Cable News Network."
 
Desde las vigas de acero a la electricidad, los automóviles, las computadoras personales y la televisión por cable y satélite, los visionarios empresarios que fueron pioneros en esos productos han creado empleos, aumentado la seguridad y comodidad de la vida cotidiana, elevado los niveles de bienestar por muchos múltiplos, salvado vidas, y creado vastas riquezas. Los beneficios que ganaron fueron obtenidos por el valor que crearon, los riesgos que tomaron, y por la visión, el coraje y el compromiso que mantuvieron. No obstante, sus ganancias han carecido del honor.
No hay nada de malo en la filantropía, y mucho de bueno: ha erigido bibliotecas y hospitales, aliviado la pobreza, alimentado las artes, y financiado la expansión del conocimiento. Pero no es necesaria la filantropía para santificar la producción, o a los productores que la hacen posible.
 
En "El Manantial", su novela celebratoria de los creadores, Ayn Rand escribió: "Los hombres han sido enseñados que la máxima virtud no es lograr sino dar. Sin embargo, nadie puede dar lo que no ha sido creado."
 
Hay algo muy malo en nuestros cánones de honor moral si hasta los creadores de negocios, quienes saben mejor que nadie sobre lo que cuesta generar la riqueza, están dispuestos a disminuirse a sí mismos sugiriendo que su dinero necesita ser lavado.
 
Si Ted Turner quiere regalar su dinero, está bien. Es su dinero. Si quiere recolectar dinero para las causas en las que cree, también está bien. Pero regalar su dinero es muy fácil, comparado con el heroico esfuerzo que le tomó el hacerlo. Y ninguna filantropía que haga podrá compararse al valor que creó como empresario de medios de comunicación.
Quizá es más noble dar que recibir. Pero hay algo más noble aún: crear.

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David Kelley

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Author: David Kelley
David Kelley is the founder and executive director of The Atlas Society. A professional philosopher, teacher, and best-selling author, he has been a leading proponent of Objectivism for more than 25 years.

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