"Las Guerras Culturales de Verdad"
Tomado de Navigator, Volumen 2, Número 4, Diciembre 1998

Ver también "Dark Bedfellows", artículo de Walter Olson en la revista Reason, en el cual Mr. Olson encomia la posición presentada en la Conferencia OT98.

Más de 240 personas llegaron el 24 de octubre al Hotel Marquis Marriott en Times Square de New York, para asistir a una discusión sobre las "guerras culturales" en EE.UU., pero las de verdad. A invitación del Institute for Objectivist Studies (IOS or The Atlas Society), seis principales intelectuales de la derecha libertaria, incluyendo a David Kelley — Director Ejecutivo del IOS — discutieron la tesis de que EE.UU. se encuentra actualmente dividido en tres subculturas en guerra. La primera es la moldeada por los valores de la Ilustración, la de los fundadores de la nación; una segunda, conformada por los restos de los valores religiosos previos a la Ilustración en Occidente; y una tercera moldeada por los valores anti racionales de la pos-Ilustración.

La Conferencia "Objectivism Today" (OT98) trató de profundizar más allá de las "guerras culturales" tal como son reportadas corrientemente por los periodistas. A ese fin, eludió caer en los tópicos sensacionales como drogas, corrección política y acción afirmativa. En su lugar, el análisis giró alrededor de dos valores altamente característicos de la subcultura de la Ilustración: logro y progreso. La Conferencia se preguntó: ¿Cuál es la naturaleza de esos dos valores? Y, su posición presente en los EE.UU., ¿qué nos dice sobre nuestra sociedad.

Panorámica de la Conferencia

Anteriormente, Objectivism Today era un programa institucional anual en New York, que consistía esencialmente en conferencias objetivistas sobre Objetivismo para objetivistas. Típicamente entonces, poco más que objetivismo se ligaba a los tópicos del Programa. En contraste, este año procuramos discutir un análisis cultural objetivista, con intelectuales objetivistas y otros muy destacados que, aunque no son objetivistas, simpatizan con varios principios objetivistas, y dirigirnos a un público compuesto de una amplia gama de libertarios, inclusos objetivistas. En particular, tratamos de atraer a pensadores no objetivistas a un diálogo sobre la tesis de David Kelley relativa a las tres subculturas estadounidenses.

El exito en la empresa del Instituto se observa en dos datos estadísticos: primero, la asistencia a la Conferencia OT este año fue un 60% mayor que a cualquiera de las anteriores; y segundo: esta Conferencia captó una cobertura favorable de los medios, mientras que las anteriores no habían captado siquiera una mediana cobertura. (Ver el reportaje en Inglés, "Good News, Good News.")

La Conferencia comenzó con Stephen Hicks, Presidente del Departamento de Filosofía del Rockford College; nos brindó una versión abreviada de su presentación en el 1998 IOS Semianario de Verano (1998 Summer Seminar). Como telón de fondo de la discusión del día, Hicks describió cómo y por qué el Occidente pasó de su cultura pre-Ilustración a la de la Ilustración, para después degenerar en una cultura pos-Ilustración. Especialmente enfocó el posmodernismo, la versión de la cultura pos-Ilustración que ha florecido desde los años '60.

La figura clave en el posmodernismo — según expuso Hicks —, fue Martin Heidegger (1889-1976). Heidegger reunió todas las grandes creencias manifestadas en la filosofía alemana posterior a la Ilustración: que la razón es subjetiva e impotente para conocer la realidad; que la contradicción lógica no es argumento contra nada; que conflicto y contradicción son las más profundas verdades sobre la naturaleza de la realidad; que el sentimiento es una guía más profunda a la realidad que la razón; que para vivir una vida auténtica uno debe saltar al conflicto y la paradoja, en base a un sentimiento profundo; y que se debe abrazar el colectivismo. Esas ideas se transmitieron a varios de los grandes filósofos posmodernos: Jacques Derrida (1930-...), Michel Foucault (1926-1984), y (en parte) Richard Rorty (1931-...).

Después, Hicks mostró un segundo elemento de la historia: el anglo-americano, que involucra el colapso de la confianza en la ciencia, elemento que desde mucho tiempo atrás había sido fundamental en la filosofía del mundo de habla inglesa. Este colapso comienza con la obra póstumamente publicada de Ludwig Wittgenstein (1889-1951), pero recibió su gran empuje del libro de Thomas Kuhn, "La estructura de las revoluciones científicas" (1962). Una vez completamente colapsada la confianza en la ciencia, en los años '60 los filósofos angloamericanos estaban preparados para el irracionalismo desarrollado por sus colegas continentales.

Luego de esta breve descripción, Hicks ofreció lo que llamó su primera gran hipótesis: el posmodernismo es simplemente la síntesis de las creencias subjetivistas y relativistas que aún permanecen en la filosofía de fines del siglo XX. Pero enseguida el expositor retomó su propia hipótesis para desafiarla, llevando al público a través de una serie de argumentos que terminaron en una asombrosa conclusión: los posmodernistas no se guían primariamente por su epistemología relativista, sino que son oponentes — profundamente comprometidos — a los valores de la Ilustración, tales como logro y progreso. La vía como Hicks llega a esta conclusión puede estudiarse en la audiocinta de su discurso en el Seminario de Verano del IOS en 1998, "Postmodernism."

Postrel sobre el Progreso

Hacia el final de la mañana, Virginia Postrel — editora de la revista Reason — nos llevó a su nuevo libro, "El futuro y sus enemigos" (The Future and Its Enemies). Expuso su teoría de los cuatro factores que llevan al logro y al progreso, y de las motivaciones de la gente que se los opone.

Comenzó por presentar las posiciones de Daniel Callahan, especialista en bioética, figura muy de la corriente dominante y el "establishment", como Postrel enfatizó cuidadosamente. Explicó que Callahan está insatisfecho con la medicina contemporánea, porque es demasiado ambiciosa; su espíritu es de "horizontes ilimitados". Y esto no sólo es cierto respecto a un puñado de doctores prometeanos — de acuerdo a Callahan —, sino que son los propios pacientes quienes quieren que la medicina sea de esa manera: quieren verse libres del sufrimiento, de la muerte precoz, y de varios niveles de determinación genética. Pero Callahan odia esta expresión de lo que llama "Yo proteico"; y en su lugar busca "una medicina que se proponga — con soporte público — metas de salud finitas y estacionarias."

Postrel observó que en términos políticos convencionales Callahan es un liberal (izquierda) moderado; pero que al mismo efecto podría muy bien haber citado ella al conservador León Kass. Y por supuesto podría citar también expresiones similares que corresponden a cualquiera de los campos donde hay logro y progreso humanos, y no solamente medicina.

Por un lado están aquellos que anhelan "stasis" (estabilidad o una condición estática), (Postrel les llamó "stacistas"), y que vienen en dos variedades. Los stacistas reaccionarios tienen una visión de estabilidad localizada en el pasado; por ejemplo el periodista y candidato presidencial Pat Buchanan quiere restaurar el vecindario católico étnico de su juventud. En cambio, los stacistas tecnócratas, como el autor Inglés H.G. Wells, son utopistas que desean que el progreso termine en alguna sociedad estable final, en el futuro. Lo que sin embargo ambas categorías atacan es la constancia de la dinámica de los mercados, la innovación tecnológica, el intercambio cultural, y la reinvención del yo.

Opuestos a los stacistas están los dinamistas, que valoran el aprendizaje, el descubrimiento y el mejoramiento. No quieren imponer una visión, sino sólo poner las reglas que permitan competir a las diferentes visiones. El progreso no es la marcha hacia una utopía, sino simplemente lo opuesto al estado estacionario. Y aquellos que quieren proteger al progreso deberían aprender de donde procede: Postrel contó cuatro componentes del progreso, cada uno de los cuales dijo puede ser destruido por los ataques stacistas.

El primer componente se halla del lado de la demanda: la gente nunca está enteramente satisfecha. El segundo queda del lado de la oferta: sus necesidades son provistas gracias a la existencia de casi infinitas combinaciones de recursos, y a la capacidad humana de encontrar nuevas combinaciones. Como individuos estamos limitados solamente por nuestra imaginación y nuestro tiempo disponible; el hombre es una especie limitada sólo por la imaginación de todos los hombres y la vida de la especie.

Un tercer componente del progreso es la motivación de los oferentes para buscar nuevas combinaciones, y un motivo que a menudo se pasa por alto es el "juego", dijo Postrel: el puro placer de hacer algo que se disfruta por esa razón, y no por dinero, fama o poder.

El cuarto y último componente es la experimentación y su respuesta o retroalimentación: intentar alguna cosa, ensayarla frente a la demanda, y después tratar de mejorarla.

Postrel hizo planteamientos muy interesantes sobre los últimos dos factores. Respecto a la motivación, observó que la explicación tradicional es la "teoría de la represión", asociada a Max Weber y a la ética protestante. Esta teoría sostiene que detrás del progreso, del avance tecnológico y del capitalismo, se halla una moral de autonegación, frugalidad y deber. Sobre esta base, Daniel Bell — en "Las contradicciones culturales del capitalismo" (The Cultural Contradictions of Capitalism) — argumentó que el capitalismo se destruiría a sí mismo, debido a que estimula un ethos de búsqueda del placer, contrario a la autonegación, la frugalidad y el deber. Sin embargo, la teoría del progreso motivado por el juego contradice la premisa weberiana de Bell.

Volviendo a la necesidad de experimentación y retroalimentación, Postrel advirtió contra la habilidad de los estacistas para suprimir logros y progresos con argumentos que lucen razonables. La Administración de Alimentos y Medicinas (FDA) ha reducido el progreso médico por ejemplo, al requerir que toda droga sea probada como "segura y eficaz" antes de su ingreso al mercado. Pero ello reduce drásticamente los beneficios provenientes de tomar riesgos en un proceso de experimentación y retroalimentación. El patrón de "seguridad y eficacia" con frecuencia requiere mayor conocimiento avanzado de lo que un inventor puede poseer. Daniel Callahan va aún más lejos, y demanda que cada progreso médico sea "beneficioso y a la vez efectivo en relación a sus costos".

De esta manera los estacistas están siempre en ventaja porque tienen de su lado todos los peligros potenciales de lo todavía desconocido, mientras que los dinamistas están usualmente argumentando en favor de un avance que es solamente "un pequeño paso para un hombre". Lo que está en juego finalmente, concluyó Postrel, es nada menos que una disputa sobre cómo aprenden las civilizaciones, y si deberían hacerlo.

Murray sobre el curriculum vitae del hombre

Luego de un excelente almuerzo en el Sky Lobby del piso 37 del Marriott Marquis, David Kelley planteó la tesis central de la jornada sobre las tres culturas en EE.UU., y las "guerras culturales de verdad". (Vease el diagrama siguiente y la correspondiente entrevista "El Estado de la Cultura 1997.")

Después tocó el turno a Charles Murray, el autor de "Perdiendo terreno" (Losing Ground) y "Qué significa ser libertario" (What It Means to Be a Libertarian). Dió al público un adelanto del libro que escribe: "Verdad y belleza: una investigación sobre la naturaleza y causas del logro humano" (Truth and Beauty: An Inquiry into the Nature and Causes of Human Accomplishment.)

Uno de los dos propósitos de su exposición — dijo Murray — fue ayudar al público a "readquirir un sentido de maravilla y curiosidad ante esto que estoy llamando logro humano. Maravilla, porque hay mucho para maravillarse ante lo que los seres humanos han hecho. Y curiosidad, porque aún no es del todo claro cómo estas cosas fueron hechas."

Retrocedamos 10 mil años, declaró Murray. La gente entonces existente (al menos los mejores de entre ellos) "era decididamente tan inteligente como la de este salón, tan apuesta, tan estéticamente alerta, tan industriosa, con tanto sentido del humor y tan perspicaz o evolucionada como la nuestra. Y aún estaban viviendo una vida cotidiana sólo marginalmente diferente a la de los animales que cazaban." Recorrer esos 10 mil años es de maravillarse lo que los seres humanos han realizado.

La metáfora para su libro, expresó el ponente, es "el curriculum vitae de nuestra especie". De esta forma deja muchas cosas por fuera. Del mismo modo, un curriculum personal no incluye cosas como "dejó de pegarle a su mujer", aún cuando eso sea (en algún sentido) un logro. Así el curriculum de la especie deja fuera "derrotó a Hitler". Incluye cosas como catedrales, sinfonías, utensilios, y grandes documentos.

Ahora, dijo Murray, imaginemos cada uno de esos logros como una línea en una base de datos que contiene miles de líneas. Cada línea registra en qué consistió el logro; cuando se hizo y por quién o quiénes (con información sobre la edad, educación, crianza y datos familiares de las personas); en qué lugar se realizó, el sistema político prevaleciente en el país en que tuvo lugar el logro, su población y riqueza, etc. "Imagine que Ud. posee esa base de datos", dijo Murray. "Imagine todas las fascinantes preguntas que podría hacerle. Y en eso estoy metido en el desarrollo del libro."

Observando que mucho de las bases para su proyecto ya han sido puestas por otros desde tiempo atrás, Murray explicó que su contribución incluiría analizar elementos tales como "la forma" del logro humano (el flujo y reflujo del logro artístico versus el más o menos gradualista avance de la ciencia); las materias primas del logro; los disparadores del logro; varios temas respecto a sexo y logro; y conexiones entre vitalidad económica y logro humano.

El segundo punto de su discurso, observó Murray, refiere a la manera como su libro desafiará al posmodernismo. Para comenzar por ahora, está preparado para argumentar en pro de los cinco principios planteados por Robert Nisbett como fundamentales para el progreso: creencia en lo valioso del pasado; convicción en la nobleza, e incluso superioridad de la civilización occidental; aceptación del valor del crecimiento económico y técnico; confianza en la razón y la ciencia; y creencia en el inconfrontable mérito de la vida en esta tierra. Para los posmodernistas, declaró Murray, será "como rasguñarles el pizarrón".

Conclusión: el Panel

En el Panel que siguió a las principales presentaciones, David Boaz — Vicepresidente Ejecutivo del Instituto Cato (Cato Institute)—, se interrogó sobre quiénes constituyeron la subcultura de la Ilustración, y si aún era una fuerza política viable. Su énfasis en la libertad económica, observó, parece excluir a buena parte de la Izquierda. Pero su oposición a la religión parece excluir a buena parte de la Derecha. Aparentemente solo permanecen los republicanos moderados, que sin embargo son excluidos debido a la devoción de la Ilustración por los principios racionales. Fred Smith — Presidente del Instituto de la Empresa Competitiva — sugirió que quienes valorizan la cultura de la Ilustración podrían hacer un mejor trabajo en pro de un esquema libertario en el cual todas las culturas en competencia puedan desarrollarse, antes que tratar de que su propia subcultura devenga en dominante.

Siguiendo a las presentaciones formales de la jornada, el público pasó al Astor Ballroom para una recepción y discusión informal.

Tomado de Navigator, Volumen 2, Número 4, Diciembre 1998